miércoles, 12 de septiembre de 2007

¿QUE SON LOS SUEÑOS Y PARA QUE SIRVEN?


Para el común de los mortales los sueños significan dormir, y para algunos, dormir no demasiado bien. Ellos son los que cada noche nos transportan hacia universos inimaginables de confusas geografías, de personajes misteriosos, de visiones demoníacas o angelicales, de aventuras que jamás podríamos vivir durante la vigilia.
Son los sueños portadores del mensaje del mensaje de los dioses, Como creían los antiguos, o no son más que un simple accidente provocado por una canilla que gotea o por una digestión pesada?
¿Son la emanación de un mundo sutil o una simple reminiscencia de nuestro pasado?
¿Cuál es el significado del sueño para nosotros? El propósito de este sitio es develar juntos su misterio, para encontrar la llave que nos permita conocernos un poco más.
Soñar es como abrir una puerta al resto de la mente. Todas las esperanzas, los deseos, los miedos, los fantasmas, los amigos, los tiempos buenos y malos están allí. En esa dimensión se guarda toda la sabiduría y la cultura de la especie humana acumulada por siglos para su exploración. Los sueños son parte de la mente primitiva, pero también la vía de acceso a realidades que están mucho, mucho más allá del limitado alcance de la lógica. El sueño es misterio y el misterio es holístico.
Hemos de acercarnos a sus orillas respetando su totalidad para poder sumergirnos en el mar de sus secretos.

El cuento sobre la amistad



Aquel día, cuando en el bar no había nadie y estaba fregando los vasos, vi que alguien, con mucha curiosidad, echaba un vistazo por el ventanal. Era un hombrecillo bajito, que tenia la cara con piel parecida a una ciruela seca, de la que emergía un narizón incólume, bajo cual  llevaba un bigotito. Unos ojos pequeños de ratoncillo, agudas e inquietos y dos orejas enormes como antenas repetidoras. Tenia el pelo cano, escaso y se peinaba hacia atrás con el gel o la brillantina. Su rastro dibujaba la mueca de mascotas, que sirven para dar a temor a los niños pequeños. En un momento el hombre entró en el bar por la puerta, con una sonrisa triunfal y se acercó a la barra. Vestido en su mejor traje, que ya tenía su época y la camisa era de color azul, con manchas. Su cuello lo adornaba una cadena grande de oro y sus dedos también los adornaban unos anillos.
-Pon me una cerveza- exclamó
Con una sonrisa, pensé. ¡Un hombre entero! Antes que hubiera estado como un adonis, fuerte, vivo, casi invencible, ahora estaría flaco, vencido sin saberlo. Pero también fui simpático y amable.
-Te apetece un higo – me preguntó, sacando de una bolsa de papel una fruta.
No quise ofender a ese hombre y tomé la fruta.
-Muchas gracias esta muy sabrosa- contesté
Así, conocí a uno de los primeros clientes de un bar de Tarragona, en el que trabajaba. Desde ese momento se empezó una conversación sin desmayos, as decir verdad un monologo. Mora, así se llamaba ese hombre, pronto llegó al periodo de las confesiones y me contó casi toda la historia de su vida. Me pareció que ese hombre anhelaba cualquiera conversación. Le di una cuerda durante un rato, pero en aquella época poco sabia de español y no entendí casi nada de lo que el me dijo. Pero Mora necesitaba solamente a alguien que hiciese como que le escuchaba y algún asentimiento puntual, así que fingir que le entendía no me costó gran esfuerzo.
Mora era un típico español. Tenia una pasión por las mujeres, el vino, la cerveza, el jamón serrano y el café por la mañana. Le gustaba mucho bailar y cantar flamenco. Pero ante todo le gustaba hablar. Casi cada día venia al bar para contarme sus largas historias, problemas, necesidades etc. También le gustaba mucho enseñarme el español, explicar cosas que no entendía o no sabia, de las costumbres españoles. Era un hombre muy simpático, pero superficial e impaciente, poco presumido y tenaz, también era brusco y creo que por eso muy listo. Por eso lo que me dijo puedo decir que Mora era un hombre románico. Una vez me dijo, que antes, cuando era joven, fue torero. Para confirmar lo que me dijo, un día llevó un foto. Allí estaba el mismo, pero muy joven. Tenia su cara llena del triunfo y de felicidad. Vestía un traje de torero. Llevaba chaquetilla y pantalón ajustados muy adornados, de color rojo, camisa blanca con volantes. En las piernas llevaba calcetines blancas y zapatos negros. En la mano tenia una gorra de toreros muy adornada. Después me preguntó si veía una corrida y si me gustaba. Le contesté que no la vi y no quiero verla porque para mi hay demasiada crueldad en la corrida. El me contestó que eso es verdad, la corrida tiene su parte cruel, pero también es un espectáculo bello por su colorado.
Esto es una corta descripción, de un hombre que se llama Mora y que para mi era una persona muy pintoresca.

domingo, 17 de junio de 2007

SOBRE LA AMISTAD Y EL AMOR


Para poder disfrutar de ambas, de unas buenas relaciones humanas, es conveniente tratar primero de mejorar uno mismo… En la cripta de la abadía de Westminster están escritas estas sabias y anónimas palabras:

‘Cuando yo era joven y libre, y mi imaginación no conocía límites,

soñaba con cambiar el mundo. A medida que me fui haciendo mayor y más prudente, descubrí que el mundo no cambiaría; por lo tanto, acorté un poco la visión y decidí cambiar solamente mi país.

Al llegar a mi madurez, en un último y desesperado intento, decidí cambiar solamente a mi familia, a mis seres próximos, pero…tampoco ellos quisieron saber nada del asunto.

Y, ahora, que me encuentro en mi lecho de muerte de pronto me doy cuenta: sólo con que hubiera empezado por cambiar yo mismo, con mi solo ejemplo, habría cambiado a mi familia. Y, entonces, movido por la inspiración y el estímulo que ellos me ofrecían, habría sido capaz de mejorar mi país y… quién sabe si, incluso, no habría podido cambiar el mundo”





viernes, 8 de junio de 2007

SOBRE LA AMISTAD




La definición de amistad que nos da el Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española) es la siguiente:
“Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”
Nos hallamos pues en el mundo del afecto, de las inclinaciones hacia alguien, mundo en el que es primordial saber discernir… porque implica aspectos como ‘no esperar nada a cambio’, ‘compartir’, ‘relación duradera en un trecho del camino’…

Hagamos a continuación un pequeño recorrido por algunas citas de diferentes escritores sobre la amistad:
Algunos nos habla del ‘compartir’:
“No camines delante de mí porque quizá no te siga.
No camines detrás de mí porque quizá no te lleve.
Camina a mi lado y sé simplemente mi amigo”

Para otros, la amistad es un ingrediente necesario de la ‘felicidad:’.
“La vida no es nada sin amistad”
“De todas las cosas de que el saber dispone para hacer enteramente feliz una vida, la mayor de todas es la posesión de una amistad”
“La felicidad de la vida está constituida por minúsculas fracciones, las atenciones olvidadas de un beso o de una sonrisa, una mirada cordial, un cumplido sincero”
“Los amigos son amigos precisamente porque no se entrometen mutuamente en sus respectivas vidas”
“La felicidad parece hecha para ser compartida”

Otros relacionan la amistad con la excesiva ausencia de palabras:
“Siempre creí que el privilegio, el alivio y el consuelo más grande de la amistad consiste en que no es necesario dar explicaciones”
“Existe verdadera amistad cuando es cómodo el silencio entre dos personas”

Veamos ahora alguna cita sobre lo opuesto a la soledad:
“La peor soledad es verse falto de una amistad sincera”
“El camino es muy arduo cuando no hay un amigo que me aliente”

Podemos decir que un amigo es una persona ‘con quien puedes y te atreves a ser tú mismo’ sin olvidar, por supuesto, el mutuo respeto, la buena educación y los buenos modales, ingredientes, todos ellos necesarios, en cualquier tipo de relación
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