viernes, 4 de julio de 2014

Lo de madurar





 En el mismo día me han llegado noticias de dos críticas sobre el mismo libro: una, francamente favorable, y la otra francamente negativa. Las dos, por la misma razón. Me explico: lo que sustenta el juicio adverso es justo lo mismo que invoca como fundamento la reseña positiva. La clave del juicio de ambos reseñistas se halla en la evolución de los personajes, dos criaturas de ficción que existen desde hace casi veinte años, aunque llegaron a la imprenta por primera vez hace dieciséis, en una novela que se titulaba El lejano país de los estanques (escrita en 1995, publicada en 1998 y distinguida con el Premio Ojo Crítico de ese año).

Lo de madurar

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